Muchas veces sentimos que “siempre nos pasa lo mismo” en el amor. Elegimos personas distintas y terminamos en escenas parecidas. Eso no es mala suerte: es historia que se repite.
Comprender qué se pone en juego en esos vínculos —qué buscamos, qué tememos, qué repetimos de casa— permite salir del automático. Elegir con más claridad interna es también una forma de cuidarnos.